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El Laberinto de la Inseguridad en la UFSC: Entre la Excelencia Académica y la Negligencia Estructural

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La deconstrucción del falso victimismo y la urgencia de la salvaguarda de la comunidad universitaria

El debate público contemporáneo padece con frecuencia de un vaciamiento semántico intencionado, operado por conveniencias ideológicas y discursivas. Entre los términos más severamente distorsionados se encuentra el concepto de "victimismo". En su acepción estricta y peyorativa, el victimismo define la tendencia sistemática a transferir a terceros la responsabilidad por fallas individuales, estancando al sujeto en una postura de pasividad crónica —como el estudiante que sabotea su propia asistencia por descuido y posteriormente protesta contra la reprobación de una asignatura. En la política institucional reciente, asistimos a manifestaciones casi caricaturescas de este fenómeno: individuos que planifican detalladamente rupturas democráticas con abundantes registros audiovisuales o que invaden las sedes de los tres poderes destruyendo el patrimonio público, para, acto seguido, alegar "persecución política" u "opresión" al enfrentarse al debido proceso legal y al procesamiento. En estos casos, el victimismo opera como un escudo retórico para esquivar el obvio nexo de causalidad entre las propias acciones y sus consecuencias penales.

Sin embargo, existe una línea demarcatoria infranqueable entre este subterfugio discursivo y la condición material de ser efectivamente una víctima. No hay victimismo cuando el individuo es vulnerabilizado por elementos previsibles y evitables que escapan a su control personal, pero que entran directamente en la esfera de deber del Estado o de sus instituciones. La opresión sistémica, la violencia estructural y la falla flagrante en la garantía de los derechos fundamentales más básicos —como la integridad física y la vida— no son impresiones subjetivas; son hechos concretos. Es exactamente bajo esta óptica de negligencia perfectamente evitable que se debe analizar la crisis de seguridad que asola a la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), afectando de forma desproporcionada y alarmante al cuerpo estudiantil, en especial a las mujeres.

La Movilización Autónoma Frente Al Miedo

La denuncia de la inseguridad crónica en los campus de la UFSC no emerge de despachos burocráticos, sino del límite de la tolerancia de quienes vivencia el cotidiano universitario bajo la sombra constante del miedo. El detonante de la más reciente ola de indignación colectiva fue la detención de un sospecho de intento de violación en las inmediaciones de la universidad. Lejos de constituir un episodio aislado, el evento funcionó como el detonante de una insatisfacción reprimida durante años, culminando en la organización autónoma de un grupo de mujeres que rápidamente alcanzó la expresiva marca de casi mil integrantes.

La propia existencia y el gigantismo de este colectivo exponen la magnitud de la brecha dejada por la administración central de la universidad. Ante la ausencia de mecanismos institucionales eficaces de protección, las propias estudiantes se vieron obligadas a liderar redes de acogida y de intercambio de casos, compartir información estratégica sobre rutas y tácticas de prevención, formular directrices de acción de emergencia y, en última instancia, coordinar salidas en grupo y clases de autodefensa. Esta movilización orgánica dio lugar a manifestaciones contundentes y a una rigurosa recopilación de testimonios que traducen en términos dramáticos el costo humano de la inacción administrativa.

La Residencia Estudiantil Como Frontera De La Violencia

Entre los relatos recopilados, destaca la vulnerabilidad extrema de espacios que deberían servir como garantía de permanencia estudiantil digna y segura. El testimonio de una de las estudiantes sintetiza la gravedad de la barbarie permitida por la desidia física de la institución:

> "Fui apuñalada dentro de la residencia estudiantil por una pelea por una habitación. El tipo no era estudiante de la UFSC, pero ante la Justicia inventaron que estaba allí para hacer el examen de ingreso. La residencia estudiantil es un ejemplo claro de cómo no estamos seguras dentro del espacio universitario. El portón principal siempre tiene problemas y se queda abierto en alguna época del año. Muchas personas que no tienen ningún vínculo con la universidad la frecuentan y duermen allí. Fue un intento de feminicidio contra mí y otras tres chicas. El agresor se fue caminando a pie de la residencia después de apuñalarnos. Hasta el día de hoy, años después de lo ocurrido, no ha sido condenado."

Este relato dramático no evidencia un imprevisto inevitable de la naturaleza, sino una tragedia directamente facilitada por la omisión operativa. La falta de un control de acceso riguroso, el mantenimiento precario y descuidado de los portones y la ausencia de vigilancia activa transforman el aparato de asistencia estudiantil en una zona de alto riesgo, sometiendo a estudiantes en situación de vulnerabilidad socioeconómica a peligros vitales.

Intervenciones De Emergencia Y Estructurales

Para mitigar el estado de inseguridad en el que la comunidad universitaria se encuentra inersa, resulta imperativo que la administración central de la UFSC abandone la postura puramente reactiva e implemente un plan de contingencia estructurado en tres ejes inmediatos:

  • Revitalización Espacial y Ambiental: Modernización y ampliación del sistema de alumbrado público en todos los cuadrantes del campus; eliminación de puntos ciegos mediante la poda y el desbroce regular de matorrales densos; y la inmediata ocupación funcional o demolición de instalaciones abandonadas, que actualmente sirven de refugio para potenciales agresores.
  • Fortalecimiento Tecnológico del Monitoreo: Ampliación sustancial e integrada del circuito cerrado de televisión (CCTV), con la instalación de cámaras de alta resolución en áreas de flujo y puntos críticos, operadas en tiempo real por una central de seguridad activa.
  • Redimensionamento del Contingente de Seguridad: Incremento del personal de seguridad privada y de la guardia universitaria, con un enfoque en rondas ostensivas y preventivas, sobre todo en los períodos vespertino y nocturno, garantizando la protección perimetral de los accesos.

La Falacia De La Excelencia Aislada

La Universidad Federal de Santa Catarina ostenta, con justa razón, el título de mejor institución pública de educación superior del estado y ocupa la posición de la quinta mejor universidad federal del país. La calidad de su cuerpo docente, el rigor de su producción científica y la relevancia de su extensión universitaria son incontestables. Sin embargo, el mantenimiento de estos indicadores macroestructurales de excelencia académica no puede ser utilizado como cortina de humo para ocultar el fracaso de la gestión de su infraestructura más básica y esencial.

La producción del conocimiento científico pierde su legitimidad ética si se realiza a expensas de la integridad física y mental de quienes la producen. El escenario real apunta a un padecimiento colectivo: personas atemorizadas, heridas en el interior de los campus, que desarrollan trastornos psicológicos graves y abandonan las aulas debido a la ausencia de garantías mínimas de supervivencia. Una universidad se define, fundamentalmente, por la integridad de su comunidad humana. Preservar la vida de sus estudiantes debe ser, invariablemente, la prioridad máxima e innegociable de cualquier gestión universitaria seria.